Nano

Ignición

Para el NaNoWriMo, so far, llevo 694 palabras. Tsk, tal vez no acabe para noviembre, pero aquí vamos:

Una hebra de cabello castaño salió volando al sol de media mañana. La mano perezosa de su amante alcanzó a enredarlo entre sus dedos, jugueteando con los destellos cobrizos que arrojaba. En la pieza, el olor almizcle del sexo y el perfume barato se mezclaban para embotar los sentidos en el cuartucho solitario al fin del pasillo.
Dándose apenas un medio giro en la cama, la boca de Sebastián quedó a la altura perfecta del hombro de Rebeca. Tanteando con los dientes la piel apergaminada de su mujer, encontró su hueso favorito de la clavícula y comenzó a roerlo. De arriba abajo, de lado a lado, sus dientes ya no tan blancos iban dejando un camino rosado y ensalivado, creando en cada mordida una declaración de amor no dicha.
-¿Qué hora es? –preguntó ella con la voz pastosa de sueño, sin siquiera abrir los ojos. Sebastián soltó momentáneamente el nacimiento del cuello y se alzó con un codo por encima de la cabeza de Rebeca.
-Las once menos diez. No falta mucho para que llame. –Le respondió tirándose pesadamente en la cama.
Sabía que su tiempo se terminaba, y aún así, la súbita inminencia de su partida no era incentivo suficiente para hacerla quedarse. Poco a poco, la lucha contra ese algo intangible iba ganando la batalla que él jamás quiso pelear.
-Verás que no; algo me dice que ya lo ha dejado por la paz.
Ella se tapó la cabeza con la almohada, dispuesta a seguir durmiendo hasta ese tormentoso punto en que te duelen los ojos de tanto tenerlos cerrados. Bien decían que el que espera, desespera; y a Sebastián le constaba a cada minuto que iba pasando. El segundero, inflexible, con cada tic-tac le contaba la historia de su indolencia.
Había conocido a Rebeca en ese tiempo en que el tiempo no tiene mucho sentido, porque corre en dirección proporcional al estado anímico. Realmente ahora no importaba mucho la cuenta de los días. Para él, era relativo y en ocasiones parecía correr al mismo tiempo. Bien podría ser que la conocería mañana para perderla ayer. Podría venir al mediodía y hacer que volviera a amanecer en su habitación.

El olor del café se coló por debajo de la puerta. Volteó a ver el reloj en la pared y supo que había perdido otro día de trabajo. Total, no es que ganara tanto, sino que su salario era más que accesorio para la vida bohemia que quería vivir. Tiró a un lado las cobijas de la cama a medio hacer y se puso una camisa de hombre que levantó del suelo. Le iba grande, casi como todas las cosas de la vida.
El chirriante suelo de madera crujió bajo sus pies descalzos. La dilatación traída por el sol le hacía fácil caminar sin tener que ir de puntitas. Entreabriendo la puerta, silbó bajo para saber si él aún estaba en la cocina.
-Ya está el café –fue la respuesta que obtuvo. Sonriendo levemente, brincó por el pasillo para llegar a la diminuta cocina. El aire enviciado de vapor no fue impedimento para que le plantara un pegajoso beso a media espalda, punto más alto que podía alcanzar.
-No fuiste al trabajo.
-Tú tampoco, pequeña pilla. Y ni te creas que mereces azúcar –le recriminó al ver que la diminuta mano de Rebeca corría en dirección al azucarero –. No sé siquiera por qué no te desperté.
-Porque me veía divina dormida –le respondió quitándole el azucarero en un descuido. Abrió la tapa de cerámica para encontrarse con que sólo había cantidad suficiente para uno de ellos. Mirándole con cara de circunstancias, le preguntó quién se quedaría el azúcar, dado que ambos preferían el café dulce. Rodando los ojos, Sebastián se fue rumbo a la mesa junto con su taza, lo que la convertía a ella en la vencedora del dulce duelo.
-¿Por qué no me despertaste?
-Ya lo dijiste, porque te veías divina dormida.
-No, de verdad, ¿por qué no me despertaste? Sabes que vamos a ocupar que no me descuenten nada más del sueldo.
-No lo hice y ya. ¿Es malo que quiera tenerte a buen recaudo en la cama?

We’ll keep on writing 😀

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2 comentarios sobre “Ignición

  1. Muy buen inicio, me intriga, no sé porqué todavía.

    Yo me he quedado en tan sólo 302 palabras sin dirección jaja.. algún día estará terminada la novela.

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