Jun´s·Mis tintas y tecleos

Rojo de comunista

La noche hervía en estrellas de fuego. El comandante asió más fuertemente el arma contra el pecho y el sonido metálico que surgió le trajo de vuelta a sí mismo. Con una mano sucia y llena de costras, sacó de la bolsa del pecho la gastada cajita metálica con la cara de Lenin. Hacía tiempo que el esmalte rojo vivo se le estaba descascarando, dejando entrever pedazos de opaco latón. Las letras, “Commie mints” apenas se disntinguían en la noche. Suspiró. Parecía tan lejano el día en que su amada se la regaló por su cumpleaños. Tan lejano como aquél mundo que se le caía a balazos en medio de la selva Lacandona. Tan lejano, que ésa caja era lo único que le recordaba aquellos tiempos.

Dudó en abrirla; sin duda se moría de ganas de ver una vez más (tal vez por última ocasión) el contenido de su cajita con Lenin. Pero decidió no hacerlo. Tal vez por la súbita llama de esperanza que le decía que sobreviviría a la noche. Tal vez porque por simple lógica, era más probable que el contenido se le cayera al abismo del suelo húmedo y verde. Muchos “tal vez” cruzaron por su cabeza para simplemente justificar el poner a salvo a la cajita. Poner a salvo a su memoria. Salvar a su amor.

Para el comandante, esa noche, sólo existieron tres verdades: la cajita a su pecho, con los recuerdos cerca del corazón; las manos, firmes en el rifle, porque la vía pacífica se les había agotado; y la noche, inmensa, oscura, pero brillante del fuego de la libertad.

 

Os presento a uno de mis peques. LOL. Lo que una cajita de mentas puede inspirar.

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2 comentarios sobre “Rojo de comunista

  1. Bueno, como te vengo comentando, el titulo me trae recuerdos y asociaciones muy malas con la peste de mi país, pero bajo ningun concepto insinuo que esté mal, sino todo lo contrario.

    Bien narrado, vivido, pero al mismo tiempo absurdo; ¿una persona a punto de morir, dandole un sublime valor a una cajita de mentas? Pero como dice el refran, cada cabeza es un mundo (refiriendome expresamente a la del señor del que hablas en el drabbler…)

    Excelente corto, mi Juneau mosha 😀

  2. Gracias por el comentario Selene, lo que quise expresar es precisamente el absurdo que representa asirnos a cosas “extrañas” para mantenernos cuerdos.
    Los recuerdos a veces salvan.

    Un besazo Selene 😉

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