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Clockwork Orange… un naranjístico condicionamiento.

Magnífico libro. Asombrosa adaptación cinematográfica. Pero, ¿qué es realmente lo que nos quiere decir Anthony Burgess con ello? ¿Es acaso una casualidad el nombre u oculta algo?

Tuve la oportunidad de toparme con este trabajo debido a la aportación y ejemplifición bastante apropiadas para mi carrera. Ciertamente, si gustan preguntarle a cualquier persona involucrada qué material tomarían como ejemplo del condicionamiento clásico pavloviano, sin duda apuntarían hacia el libro o la película.

En lo personal, considero el trabajo de Burgess, a pesar de la fascinante trama en la que envuelve a Alex DeLarge, un poco rebuscado, pues precisamente por su afán de ubicarnos dentro de los “droogos” emplea un variopinto repertorio de modismos juveniles que al menos en mi caso, me hizo remitirme al menos unas dos veces por hoja al pequeño diccionario de modismos al final del libro, cosa que no ocurre con la versión cinematográfica de Stanley Kubrick.

Pero continuando con el libro. El pobre análisis que esta devotshka ha hecho del libro le sirve para muchas cosas, entre ellas:

– Confirmar que, en efecto, el condicionamiento clásico existe vilmente para el público lego, lo que hace, retorcidamente, que puedan identificar el tratamiento y obstruirlo.

-A los chicos les gusta la ultraviolencia. No pueden negarlo.

-Las chicas se retorcerán con la ultraviolencia. Por eso all the droogs are guys.

-Debieron limitar más las respuestas y estímulos condicionados, mira que dejarlos tan evidentes para que cualquiera pueda, digámoslo así, “controlar” al pobre Alex… Porque obviamente, el tratamiento fue brutal y traumático, claro que si lo cotejamos con que el “sujeto” era igualmente brutal y traumado…

Quiero que mi rata, Jingles, reaccione a la séptima de Bethoveen.

Pero fuera de ello, si estás interesado en un libro fresco, descarado, con un trasfondo psicológico bastante interesante y con el secreto del condicionamiento, entonces, “La Naranja Mecánica” es tu libro.

P.S.: Sigo imaginando por qué le pusieron “La Naranja Mecánica”. Respuestas please.

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2 comentarios sobre “Clockwork Orange… un naranjístico condicionamiento.

  1. Hace tiempo leí que Orang significaba hombre en malayo, por lo que el sentido del título es algo así como el Hombre Mecánico.

    Yo soy fan de las dos versiones. La de Kubrick es enteramente distinta por el final, si leíste la novela con los 21 capítulos te habrás dado cuenta que Burgess tenía una visión muy distinta de la que tenía Kubrick. Para Burgess, el hombre no era intrínsecamente violento, más bien era una fase, la madurez de los 21 conlleva consigo un comportamiento más civilizado.

    Sin embargo, en la de Kubrick, la línea entre la máquina y hombre es muy delgada y termina por romperse, dejando muy ambigua la condición humana.

    Y acerca del lenguaje, en lo particular me gusta mucho porque me sentí verdaderamente sumergido en el mundo de los droogs.

  2. Ojalá y sea por eso que llama al libro Clockwork Orange. Sería bastante interesante, dado que creo que esa clase de calificación a la humanidad queda mejor en estos días que en la época en la que fue escrito.

    Yo también tuve en mis manos las dos versiones, pero puedo decir que me gustó más el final de Burgess porque, digamos, da más esperanza al ser humano. Tu sabes, a pesar de todo, sigo siendo una humanista.

    Saludos arqui.

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